Para empezar debemos comprender un poco que es normal y que es anormal, según la psicología, normal se refiere a aquello que se encuentra en un estado al que se lo considera como natural. Y Anormal se utiliza para nombrar a aquello que se encuentra fuera de su estado natural o de las condiciones que le son inherentes. Pero en si que es normal y que no, pues dependiendo de la cultura o religión lo normal o anormal puede cambiar.

En cada cultura, sociedad o región siempre se establecen unos criterios en todo momento, una  especie de series para determinar si efectivamente una conducta es normal o no.

Por consiguiente debemos fijar una norma de comportamiento y decidir si la conducta de la que se trate satisface  o no la norma. Naturalmente cuando las diferencias son notables es muy fácil identificarlas. Asi por ejemplo la mayoría de nosotros estaría de acuerdo en que un individuo que no es capaz de aprender a hablar, alimentarse o a vestirse por sí mismo, es anormal.

Sin embargo cuando los casos son menos evidentes son más difíciles de juzgar. Un individuo puede manifestar una serie de conductas que son bastante frecuentes o que presenta una leve desviación. Y a pesar de todo considerarse desadaptado. En esos casos los padres, profesores, otros adultos se apoyan en una serie de criterios impuestos por la misma cultura o religión que les ayuda a decidir que en efecto hay algo que no funciona.

Las Normas Culturales

Se aplican a los niños del mismo modo que a los adultos y un gran número de ellas pueden ejercer una gran influencia sobre las expectativas opiniones y creencias relativas al comportamiento de los niños y adolescentes. Asimismo las sociedades tecnológicamente avanzadas que valoran ciertos tipos de conocimientos intelectuales expresaran una especial intranquilidad por los niños que no lleguen a costas de dichas normas de desarrollo intelectual.

Un estudio realizado por weisz 1988 mostró que la cultura puede influir en el grado en el que los problemas de la infancia empiezan a considerarse  grave.

El Papel de las Normas Socioculturales

Es quizás el amplio criterio para juzgar la conducta, fue energéticamente debatido hace muchos años por el antropólogo Ruth Benedict tras estudiar extensamente distintas culturas, benedict 1934 sugirió que cada sociedad selecciona una serie de comportamientos que le son valiosos y socializa a sus miembros para que actúen según los mismos. los individuos que no manifiestan dichos comportamientos cualquiera que sea el motivo son considerados por la sociedad como desviados, la desviación siempre está relacionada con las normas culturales.

Así benedict señaló, por ejemplo que en nuestra sociedad se considera patológico el recelo que suele manifestarse en la cultura melanesia. Los melanesicos por ejemplo nunca dejarían solas su comida por temor a que otras personas envenenara su comida.

Por otro lado en el budismo parece ser coherente con las enseñanzas del budismo tailandes según el cual por ejemplo todas las condiciones son cambiantes y el comportamiento no refleja una personalidad permanente, en otro estudio realizado por weisz 1995. La cultura también puede influir en la manera en la que se explican los problemas de conducta , por ejemplo en cuarenta madres del norte de áfrica y de oriente próximo que vivían en Israel fueron entrevistadas con respectos a sus hijos con retardo casi la mitad   de ellas propuso causas mágicas o religiosas para explicar la afección del espíritu maligno podría entrar en el cuerpo, en el mal de ojos, en temores prenatales por parte de la madre y castigos divinos y confiaban en tratamientos que estaban acorde a sus creencias, como quemar las manos del niño para expulsar a los espíritus, quemar un trozo de ropa perteneciente al que le echó mal de ojo, rezar o pedir ayuda a un rabino. Todos estos métodos son coherentes a las creencias y prácticas de esta región.

Por último debemos señalar que las normas sociales y culturales pueden verse modificadas con el tiempo debido a grandes cambios sociales o a cambios en las ideas relativas a la salud mental. Por ejemplo en el siglo XIX los trastornos de la infancia podrían atribuirse a demencia masturbatorias, demonios, y morderse las uñas que en otra época era síntoma de generación hoy se considera totalmente inofensivo.

Demostrando así que a lo largo de la historia lo que se considera normal o anormal puede cambiar dependiendo de la evolución cultural y social que pasa toda religión, no hay una línea o un nivel el cual mide qué está bien y que no, o que es normal o que no, ya que todos esos factores son evaluados según los criterios de cada cultura o religión.

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